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Ubicado en 12 de Octubre al 850, a metros de la Autopista Presidente Perón, el Nuevo Abasto Tristán Suárez se convirtió en un punto clave para comerciantes, verduleros y vecinos de distintos puntos de Ezeiza. Lo que comenzó como el sueño de un grupo de trabajadores de la comunidad boliviana hoy es un mercado consolidado, con más de 70 puestos, precios competitivos y una fuerte identidad de trabajo colectivo.
El predio abrió oficialmente sus puertas el 20 de octubre del año pasado, luego de casi cuatro años de construcción y gestiones. Actualmente funciona de lunes a sábado, de 3 a 11 de la mañana, y recibe tanto a comerciantes mayoristas como a vecinos que compran por cantidad para consumo familiar.
“Nosotros siempre queríamos tener un lugar propio. La comunidad boliviana a la que pertenezco tenía una idea armada para crecer y trabajar mejor”, señaló Bernabé Condori, presidente del mercado, elegido por sus pares en una clara muestra de confianza a su capacidad de gestión.
Todo comenzó una madrugada cuando Condori, yendo al Mercado Central como lo hacía todos los días, vio un cartel de venta sobre la Ruta 205. “Decía dos hectáreas en venta. Le dije a mis compañeros: voy a averiguar. Vinimos con la inmobiliaria, vimos el lugar y dijimos: ’este va a ser un buen lugar’’”, recordó. En ese momento, la Autopista Presidente Perón todavía estaba en construcción, pero ya imaginaban el potencial estratégico de la zona.
El proyecto se concretó gracias a la unión de decenas de trabajadores. “Éramos 58 de la directiva de la comunidad boliviana. Hubo gente que confiaba y gente que no, porque hoy es difícil confiar. Pero después la gente vio que era real y se sumó”, explicó el dirigente.
Actualmente, el Nuevo Abasto funciona bajo la modalidad de consorcio cooperativo. Son 42 socios que administran el predio mediante un estatuto y una comisión directiva integrada por presidente, vicepresidente y vocales. “No cobramos sueldo. Somos trabajadores igual que todos los demás y hacemos esto ad honorem”, señaló Condori.
El mercado cuenta hoy con 66 puestos activos y proyecta seguir creciendo con nuevas naves y más espacio para productores y comerciantes. “Muchos sueños se cumplieron porque hoy la gente está trabajando. No fue fácil hacer un mercado, pero se logró”, afirmó.
Uno de los principales diferenciales del lugar es la cercanía para los comerciantes de Ezeiza y Tristán Suárez, que antes debían viajar un buen trayecto hasta el Mercado Central. “Ir allá también es un riesgo. Nosotros trabajamos de madrugada y muchas veces nos tocó pasar situaciones feas. Acá en Ezeiza tenemos seguridad, y además todos nos conocemos”, explicó Condori.
El mercado recibe mercadería directa de quintas y productores de distintas provincias, lo que permite mantener precios accesibles. Además, se pueden comprar medias cajas o pequeñas cantidades, algo muy valorado por verdulerías de barrio y vecinos particulares. “Hay gente que viene a comprar media caja de tomate o de lechuga para comenzar con un negocio chico”, destacó.
Condori también destacó el rol social que cumple el mercado dentro de la comunidad. “Cuando sobra mercadería hacemos donaciones y trabajo solidario. Siempre tratamos de colaborar con la gente que más lo necesita”.
Con más de 25 años viviendo en Argentina, el presidente del Nuevo Abasto recordó que sus primeros trabajosfueron como albañil y electricista, antes de dedicarse al rubro frutihortícola. Hoy vive en Ezeiza junto a su familia y asegura sentirse profundamente agradecido con el país: “Venimos con el objetivo de progresar, trabajar y vivir mejor. Siempre agradecemos a Argentina porque nos dio lugar”.
El crecimiento del mercado también refleja la convivencia entre distintas colectividades. “Acá trabajan bolivianos, argentinos y peruanos. Es una unión muy linda entre los tres países. Si trabajamos juntos, se pueden hacer cosas grandes”, sostuvo. Además, subrayó el acompañamiento del municipio de Ezeiza y del intendente Gastón Granados para lograr la habilitación definitiva.
Mientras proyectan ampliar el predio y sumar nuevos espacios comerciales, en el Nuevo Abasto Tristán Suárez el objetivo sigue siendo el mismo que impulsó aquel primer sueño colectivo: crecer trabajando en comunidad. “Hoy somos transitorios, pero si hacemos las cosas bien, queda para las nuevas generaciones. Esa es la idea: seguir soñando y seguir creciendo”, concluyó Condori, quien trabaja incansablemente para seguir cumpliendo su sueño y el de su comunidad.










